Hemos trabajado con una distribuidora de materiales de construcción desde el formulario de su web hasta el día a día de su departamento técnico. En este sector se repiten los mismos cuellos de botella: muchas referencias, muchas fichas técnicas, clientes profesionales con prisa y comerciales que pasan más tiempo en la carretera que en la oficina.
Estos son seis sitios donde la inteligencia artificial ya está funcionando, de más rápido a más ambicioso.
1. Que ninguna consulta de la web se pierda
Parece lo más básico y es donde más dinero se escapa. En la distribuidora con la que trabajamos, el formulario de la web no enviaba nada desde hacía tiempo y nadie lo sabía. Al reconstruirlo, con aviso al momento, registro y respuesta automática al cliente, entraron seis consultas en el primer mes.
Si no estás seguro del tuyo, en por qué no llega el formulario de contacto explicamos cómo comprobarlo en cinco minutos.
2. Contestar consultas técnicas con tus fichas
«¿Este mortero sirve para exterior?», «¿qué imprimación va con esta pintura?», «¿cuántos sacos necesito para 40 m²?». Las contesta siempre la misma persona, la que se sabe las fichas. Cuando no está, el cliente espera.
Un asistente con IA puede responder con las fichas técnicas de los fabricantes, citando de qué ficha y de qué página sale cada dato, y pasar al técnico lo que no está en los documentos. Funciona en la web, por WhatsApp o para el propio equipo de mostrador.
La clave es que no se invente nada. En un sector donde una respuesta equivocada puede acabar en una obra mal hecha, el asistente solo debe responder con lo que dicen tus documentos y decir «no lo sé» cuando no esté.
3. Pedidos de profesionales por correo y WhatsApp
El instalador manda una foto de su lista, el constructor un PDF de su programa y la empresa de reformas un correo con veinte líneas. Alguien lo pasa al programa de gestión, buscando cada referencia. La IA puede leerlo, encontrar cada producto en tu catálogo y dejarlo listo para confirmar. Lo explicamos en automatizar los pedidos que llegan por correo.
4. Las visitas técnicas y a obra, desde el móvil
Los técnicos y comerciales visitan obras, toman notas en una libreta o en el WhatsApp y luego, si da tiempo, lo pasan a un Excel. Con el departamento técnico de una distribuidora estamos construyendo una herramienta para registrar cada visita desde el móvil en menos de un minuto, con fotos, productos recomendados y siguiente paso, que dirección ve al momento.
No hace falta un CRM enorme para esto. Hablamos de cuándo compensa uno a medida en CRM a medida o de mercado.
5. El catálogo, ordenado de verdad
Fichas desactualizadas, catálogos en PDF de cuatro años, certificados en el correo de alguien. Antes de que cualquier automatización funcione, la información tiene que estar en un sitio y al día. Es menos vistoso, pero es lo que hace que lo demás funcione: lo llamamos Atlas.
6. Presupuestos a partir de una medición o un plano
Es lo más ambicioso: que de una medición, un plano o una lista de partidas salga el presupuesto con tus productos y tu tarifa, para que el técnico lo revise en lugar de hacerlo de cero. Lo contamos en automatizar presupuestos con IA.
Por dónde empezar
Si no sabes por cuál, empieza por el primero: es barato, rápido y te dice cuántas consultas estabas perdiendo. Después, el que más horas le quite a la persona más cargada de tu equipo, que en una distribuidora suele ser la que contesta las consultas técnicas o la que mete los pedidos.
Preguntas frecuentes
¿Funciona con nuestro programa de gestión?
Trabajamos sobre lo que ya tenéis. Si el programa permite recibir datos desde fuera, todo entra solo; si no, buscamos la forma de que meterlo lleve segundos.
¿Y si tenemos miles de referencias?
Es lo normal en una distribuidora. Lo importante no es cuántas haya, sino que estén bien descritas y con sus equivalencias.



